La selección de Ecuador firmó una de las páginas más gloriosas y memorables de toda su historia futbolística al derrotar por 2-1 a la poderosa Alemania en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. El equipo dirigido por el argentino Sebastián Beccacece se sobrepuso a un golpe de vestuario que parecía definitivo y, con un despliegue descomunal de coraje, orden táctico y contundencia, se quedó con tres puntos de oro puro que sellan su clasificación a los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo como uno de los mejores terceros del certamen.
El partido comenzó de la peor manera posible para el combinado sudamericano, reviviendo los fantasmas de partidos pasados. Prácticamente en la primera jugada del encuentro, al minuto 2, el talentoso Florian Wirtz frotó la lámpara y filtró un pase preciso para Leroy Sané, quien con una diagonal letal y una definición rasa de pierna izquierda batió la resistencia de Hernán Galíndez. Era el 0-1 tempranero que amenazaba con derrumbar los planes de La Tri en una tarde donde solo servía sumar.
Sin embargo, la respuesta ecuatoriana fue inmediata y demostró la enorme fortaleza mental de este grupo de jugadores. Lejos de replegarse o caer en la desesperación, Ecuador adelantó líneas y al minuto 9 encontró la recompensa. Tras una excelente jugada colectiva y una habilitación limpia de Pedro Vite, el atacante Nilson Angulo controló el balón en la frontal del área y sacó un zapatazo soberbio, combado y con la potencia justa para colgar el esférico lejos del alcance de Manuel Neuer, decretando un 1-1 que devolvió la vida y la ilusión a miles de compatriotas en las gradas.
La segunda mitad se convirtió en una auténtica batalla táctica de alta intensidad, donde la tensión se pudo cortar con un cuchillo. El momento de mayor drama llegó cuando la jueza principal dictaminó un penal a favor de los teutones, una decisión que congeló las almas ecuatorianas pero que, afortunadamente, el VAR corrigió de manera impecable al advertir una falta previa sobre Vite en el inicio de la jugada. Ese envión anímico impulsó el golpe definitivo al minuto 77: tras un cobro de esquina sutil de Vite, Kevin Rodríguez ganó por las alturas para peinar la pelota y Gonzalo Plata, mostrando una astucia y velocidad felina, punteó el balón anticipándose a la salida de Neuer para concretar la épica e inolvidable remontada.
Los minutos finales fueron un monólogo de puro sufrimiento y resistencia. Alemania volcó todo su arsenal al ataque con los ingresos de Pascal Groß y Deniz Undav, bombardeando el área tricolor de forma incesante. Fue ahí donde se agigantó la muralla defensiva comandada por Willian Pacho y Piero Hincapié, respaldados por el despliegue físico inagotable de Moisés Caicedo en la mitad de la cancha, para sostener un resultado que rompe la historia, ya que Ecuador jamás le había anotado ni ganado al cuadro germano en el pasado.
Con este heroico triunfo, el Grupo E cerró de una manera increíblemente ajustada. A pesar de la derrota, Alemania retuvo el liderato del sector por diferencia de goles (+7), acompañada por Costa de Marfil que venció en simultáneo a Curazao. Ecuador finaliza la fase de grupos en el tercer lugar con 4 puntos y una diferencia de gol en cero, cifras más que suficientes para asegurar su presencia de forma matemática en la ronda de los 32 mejores del planeta, donde ahora esperan rival con el orgullo y la confianza por las nubes.
FORMACIONES:
Alemania: Manuel Neuer, Antonio Rüdiger, Jonathan Tah, Joshua Kimmich, David Raum; Aleksandar Pavlovi, Jamal Musiala, Florian Wirtz, Felix Nmecha; Leroy Sané y Kai Havertz.
Ecuador: Hernán Galíndez; Alan Franco; Piero Hincapié, Joel Ordóñez, Willian Pacho; Pedro Vite, Moisés Caicedo, John Yeboah; Nilson Angulo, Gonzalo Plata y Enner Valencia.
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