Luego del exigente compromiso frente a su similar de Portugal, la Selección Colombia retomó trabajos con una jornada enfocada estrictamente en la nivelación de cargas físicas y la recuperación de sus dirigidos. Con la intención de cuidar el estado de la plantilla y potenciar el rendimiento colectivo, el cuerpo técnico diseñó un plan de entrenamiento dividido en dos frentes de trabajo, según los minutos sumados en cancha.
Por un lado, el grupo principal de recuperación, conformado por los once futbolistas que saltaron como titulares ante los lusos, se quedó en las instalaciones del Blue Health Center. Allí, el cuerpo médico y los preparadores físicos lideraron sesiones especiales de crioterapia, masajes y ejercicios de baja intensidad para acelerar la óptima respuesta muscular del plantel.
En paralelo, un bloque de trece jugadores —quienes sumaron pocos minutos o no tuvieron acción— se trasladó en horas de la tarde a las canchas del Inter Miami CF Stadium. Bajo las órdenes del timonel Néstor Lorenzo, este grupo desarrolló una práctica con un marcado componente técnico-táctico, buscando mantener el ritmo de competencia y la fina sintonía con el balón.
La actividad en el césped de Miami arrancó con trabajos de coordinación motriz y circuitos de circulación rápida de pelota a un toque para activar al grupo. Para cerrar la jornada con alta intensidad, el cuerpo técnico dispuso cuatro bloques de fútbol formal, en los cuales se sumó un combinado de sparrings de las divisiones menores del Inter de Miami, sirviendo de examen perfecto para ajustar conceptos tácticos de cara al próximo reto ante Ghana.
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